Doom City Fest en Sangriento: A solitary reing!

Crónica: Aztro.
Fotos: Mayra Ortiz.

La primera edición del Doom City Fest tomó forma el día de ayer en Sangriento, para complacer los oídos de los cada vez más especializados y demandantes escuchas de la Ciudad de México, en cuanto a metal se refiere.

La tarde inició directa al grano y con un madrazo de doom, por parte del conjunto nacional Satánico Pandemonium. En lo particular nunca los había visto y me sorprendieron con un grato sabor de boca. El escenario LSRD los acogió de excelente forma y sonaron demasiado ponchado y compactos para iniciar los actos. Mientras ejecutaron la pesadez entre todos sus miembros, su baterista lanzaba al aire gritos de locura para vestir su set. ¡Muy bien bajado ese balón!

Posterior a ellos, bajamos al escenario Sangriento (también llamado así como el foro), para visualizar el show de Tekarra. Los originarios de Edmonton, Canadá, empezaron a promover su álbum homónimo del 2018, así como el Split que tienen del 2019. Lentos en ritmos por naturaleza y llevándonos a las nubes del confort, mostraron un set en el cual iba llegando cada vez más gente al lugar. En general bien aceptados y con sencillos bastantes largos que por momento eran acompañados por una voz gritona.

El siguiente ticket fue para el conjunto mexicano, Malamadre. Junto con Satánico Pandemonium, otra de las grandes sorpresas que me llevé del día. ¡Qué bien lo hacen! Pesadotes y de corte apocalíptico, sonaron tan macizo como una pierda y tan volátiles como la pólvora. Con un EP y dos splits, los de Mérida, Yucatán, merecen su atención inmediata. Doom/stoner de alto nivel.

16 llegó desde Los Ángeles, California, para empezar a raspar más el asunto con un grado distinto de violencia que fue ejecutado con gran precisión. Si tronados y doomeros, pero sobre todo con una identidad más guiada hacia lo sludge. Gran parte de ellos lo podíamos notar en la voz ejecutada por Cris Jerue, sus liras y bajo. Tirandole más a la onda NOLA.

De regreso al escenario LSDR, 33 ponchó una perdición negra de doom metal extraída de México. Bastantes agitados y llenos de energía, dejaron que la sangre de las melodías conquistaran a todos los presentes que ya llenaban la capacidad de dicho spot.

Otra banda que era muy esperada por el público nacional, era The Obsessed. Y cómo no con la leyenda de Wino al volante. Después de verlos en Psycho Las Vegas el año pasado, era imposible dobletear. Una banda que siempre es garantía en sus shows. Una orientación más alineada a los stoner y melódico de cierta forma. Los de Maryland le estuvieron pegando a un campechano de su discografía en donde siempre destacaron sus letras de luchas personales. Muy refinada la guitarra de Wino, impresionante.

Cerrando las bandas de corte nacional, Fumata demostró por qué están creciendo rápidamente en el plano del metal. Ahí está el álbum La Perfección de la Muerte (2017) y el Split Fumata & Torn from Earth (2019) como muestra. Si aún no los han escuchado y no pudieron asistir, ya van tarde. ¡A darle! Su vocalista, Máximo Mateo, se pone bien malito desde que el espectáculo inicia, se pierde en su locura, lo cual es excelente. Y qué decir de la experiencia que ha ganado con los años Javier Alejandre, que también lo conocemos por su chamba con Terror Cósmica, es un tipo puntual y con una ejecución de una banda de primera categoría. Literal, ¡a fumar señores!

Para continuar con los cierres de la noche, Mantar, dúo originario de Hamburgo, Alemania, descifró los enigmas más lúgubres de la paranoia con su sludge/black metal. ¡Vaya tiro que se aventó este par! Era como estar en un restaurante y estar degustando un gran vino con unos cortes de carne selectos. Hanno, siempre mostró cómo era la manera adecuada de desgarrar sus cuerdas vocales, su mente y su retorcido cuerpo en el escenario. Tirándose por los tablones, jorobando su espalda al máximo y marcando los huesos de su cuerpo. Denotaba una pasión abismal el tipo, estaba sumamente feliz de tocar en México y se notó en cada instante. Y el acompañamiento de Erinc en a percusión, exacto en la ejecución. Tronando llanta en su más alto voltaje.

mantar

Una vez finalizado su show, llegó el instante para la misa mayor: Amenra. Momento en que el silencio dominó al público por respeto a lo más esperado desde Bélgica. Mucha obscuridad y unas proyecciones que siempre trae la banda consigo para el fondo del escenario, destacaban en las primeras notas. Su capitán, Colin, salía encapuchado, lleno de misterio y listo para soltar un monstruo en el tablón. Era el fragmento de tiempo para cerrar los ojos, canalizar la energía en su música, dejarse llevar y de un momento al otro, abrir esos ojos para ver un panorama que te sumergiría en reflexión, dolor y el sentido más puro de lo frágil y aberrante que es el ser humano.

amenra

Un martirio elite, un éxtasis sin fin, que sólo si están empapado en esta banda podrás disfrutar con más claridad. Y si no, simplemente aprender de este manjar compuesto por mucho doom, sludge y hasta algo de post hardcore. ¡Espectacular!

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