México Metal Fest IV: Euphoric carnage!

Crónica: El Chivo.
Fotos: Aztro.

El sábado más importante para los metaleros del norte del país llegó cuando la cuarta edición del México Metal Fest tomó forma en la Explanada Sultanes de Monterrey, Nuevo León. Y este año, con un cartel de excelente selección que se enfocó en agrupaciones trve y selectas.

Para iniciar el masivo, tuvimos la oportunidad de ver a los canadienses de Skull Fist. Banda muy querida entre el público mexicano por su excelente forma de abordar el heavy metal/ speed. Y como chamacos en tobogán, se divirtieron en grande con velocidad pura sobre el escenario con las incesantes guitarras de Zach Slaughter y la volátil percusión de JJ Tartaglia.

Más adelante y con un calor que derretía a cualquier ser humano, el turno fue para el conjunto de Portland, Oregon; Uada. Como espíritus encapuchados, en cuarteto de black metal enfocó toda su energía en melodías de paganismo y obscuridad desprendidas de sus dos álbumes de estudio, Devoid of Light (2016) y Cult of a Dying Sun (2018). Sonaron bien crudotes y maldosos.

La estafeta se trasladó para Havok, banda de Century Media originaria de Denver, Colorado. En el MF Stage, los thrashers le escupieron a la ola de calor con rolas de su más reciente álbum de estudio, Conformicide (2017). Su punto de ebullición, llegó de la mano del sencillo Give Me Liberty…or Give Me Death. Una explosión impresionante con un sonido muy compacto y excelente
bien ejecutado, por esta banda que cada vez se ve más sólida en el escenario.

La hora del tío Glen llegó y Deicide blasfemó a todo vapor. Vaya gestos de locura y perdición los que se vieron en el rostro de Benton. Todo un viejo loco, mañoso e impuro a la hora de cantar con dos estilos combinados de voz gutural. Ojos en blanco, una perdición en la potencia de Steve Asheim en la batería y los dos pelones de las cuerdas, destararon himnos de death metal como Once Upon the Cross, In The Minds of Evil y Sacrificial Suicide.

El tiempo trascurría y, Six Feet Under, tomó la bandera para tocar por primera vez en el estado regio. Un Chris Barnes muy agradecido con el público mexicano, que siempre mostró su afecto por nuestra gente e inclusive se puso una playera del equipo de beisbol de los Sultantes. Lo más chingón de aquella tarde del sábado pasado, escuchar sencillo del clásico álbum Haunted (1995). Lycanthropy fue su elección. Otras rolas como Revenge of the Zombie y The Day of the Death Walked, aparecieron en escena. ¿Y quién creen que tocó una de las liras? Nada más y nada menos que
el maestro Jack Owen. Hasta hubo cover a Cannibal Corpse con Stripped, Raped and Strangled. El audio presentado fue de lo major, perfecto.

Después de tremendo show de Six Feet Under, llegó un éxtasis de altísimo nivel con la presentación de la agrupación sueca Unleashed. Aquí nada de poserismos y las mismas mugres de bandas en ciertos carteles, ¡era Unelashed! Dioses por excelencia, la banda comandada por Johnny hizo todo a la perfección, sin exagerar en lo más mínimo. Execute Them All y Death Metal Victory (del disco Warrior de 1997), nos hicieron babear a todos. No posers allowed! Los solos de guitarra de Tomas, impecable, simplemente impresionante.

Tras esa victoria, era el momento de beber cerveza, refrescarse de tantas horas parado y retomar un nivel de primera fila para ver a Possessed. Al maestro Becerra no se le puede perder por nada, qué nivel de banda. Entre más años pasan, rolas y discos de mejor calidad ejecutan. No More Room in Hell, Pentagram, Tribulation, Seven Churches y The Exorcist, arrasaron con todo lo presente. Gran definición de Emilio Marquez en la bacteria, un estilo muy particular que resalta cada elemento de la percusión.

Un paso adelante, Dark Angel trajo el thrash metal clásico al escenario. El tío Gene Hoglan en la percusión en esta banda formada en 1983 con 4 discos de estudio. Su vocalista, Ron Rinehart, cantando por momentos muy a la Tom Araya, en especial, con ciertos gritos que fueron inventados por el propio frontman de Slayer. Aún sí, el ver una banda nueva en el estado y antaña no
estuvo mal, aunque realmente en lo particular no me prendieron tanto, a otro sector sí. Creo que es más bien un tema de melancolía y colección, que realmente por hacer cosas tan cabronas, como lo que hacía Epidemic por ejemplo, en aquellos años.

Ya medio descuartizado, venía el plato fuerte de la noche, Emperor. ¿Qué más se puede pedir? Un set perfecto con ambientación obscura en su iluminación, un sonido sin contratiempo alguno y esas poderosas composiciones de los noruegos que exhiben un black metal complejo que va desde elementos progresivos, atmosféricos y malditos; enamoraron a todos. La voz de Ihsahn en vivo, impresionante, los riffs fuera de serie y los teclados ni se digan. Repito, un black metal más avanzado a lo común de su época con una calidad fuera de órbita. Thus Spake The Nightspirit, Ensorcelled by Khaos, The Loss and Curse of Reverence y I Am The Black Wizards, fueron parte del arsenal que destacaron por su finura.

Felicidades a los organizadores de este masivo por hacer un evento serio, puntual, con buena logística, selección de bandas muy bien pensadas (sólo hubiese puesto a otra en vez de Hammerfall que no empatada con las demás) y sin cancelaciones.

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