Graveyard en Foro Indie Rocks!: ¿Elegancia? La de Suecia

Crónica: Aztro.
Fotos: Mayra Ortiz.

Los machos alfa de Caníbales llegaron desde Guadalajara, Jalisco, para abrir las primeras puertas a una noche llena de rock, psicodelia y el sabor único del blues. El rock and roll duro y directo del cuarteto encabezado por Jesús Caníbal, sonó bastante aceitoso desde que iniciaron las primeras notas. Con ese toque básico y primitivo que no requiere nada más, las greñas se agitaron y el cráneo voló. También se mostró un rostro de hard rock de excelente nivel, pegajoso y transparente. Si nos los conocen, nunca es tarde, tírenles una orejona en su canal de Bandcamp para iniciar. Como ellos dirían: “¡Quiero morir como mis ídolos!”.

Posteriormente, el turno fue para la magia de El Brujo. Un mundo sumergido en colores, gotas de ácidos y viajes estelares. Como siempre, es un deleite ver a maestro Juan Carlos del Río tocar la batería en esta agrupación psicodélicamente astral. Unos instrumentales que te llevan ida y vuelta a diversos planetas estelares. Un paso más adelante, los Bluejays también llegaron desde las tierras del Rebaño Sagrado para ejecutar rolas de Tiempo y Paz con la crudeza que necesitaba ser escuchada para prenderse bastante macizo previo a Graveyard. Loquillos en el escenario y con una actitud bastante punk, los anárquicos hasta mezclan algo de metal en su rock and roll power.

Al finalizar su tiempo, era el turno para las joyas de la noche, los hombres que no nada más nos mantuvieron de pie, si no al borde de un shock abismal con un espectáculo que superó las expectativas de propios y extraños.Si los discos de los suecos están chingones, en vivo son una verdadera menta de madre. Ni un vaso con leche y galletas de chispas de chocolate o un viaje al trópico, harían sentir tanto placer como los formados en el año 2006. Puede sonar algo exagerado, pero es muy probable no lo esté.

La perdición musical es simplemente espontánea y sublime. La categoría que exhiben en su práctica es perfecta. Acogedora, desgarradora y enamoradiza. Hisigen Blues,Goliath, Walk On, Cold Love y Buying Truth, fueron parte de las píldoras iniciales que reventaron todas las cabezas presentes.

Estos cabrones están fuera de órbita y la continuidad que muestran en el escenario es brutal. Joakim Nilsson fuera de sí mismo y contorsionado su cuello al perderse profundamente al cantar, la finura de Jonathan Ramm y Truls Mörck para tocar la lira y el bajo, ¡SPM! Un rock blues de una manufactura de oro. Luces rojas, moradas, verdes, naranjas y amarillas amarraron la textura visual de una presentación excelsa en canciones como Bird of Paradise y The Fox, así como en los sencillos titulados Uncomfortably Numb, Ain´t Fit for Live Here y The Siren. Las palabras en este punto ya sobran, si no estuvieron ahí, no sé qué decirles, tienen algo de tareas por hacer y ustedes determinen cuál es. Y como complemento, a nada del sold out. Peace!

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