Hypothermia en Salón Bolívar: Depressive passages

Crónica: Aztro.
Fotos: Mayra Ortiz.

Con trazos de melancolía y vientos de depresión, el proyecto de Kim Carlsson se estableció en el escenario del Salón Bolívar para paralizar las mentes más reflexivas y paranoicas de todo el espectro de la noche con post black metal. Pasadas las 23:00 horas, notas claras y tenues aparecieron en la escena mientras el humo de los inciensos marcaba sus siluetas entre ligeros rayos de luz y la brocha de un artístico gráfico, quien al ritmo de la música interpretó un rostro que reflejó perdición y dolor en contrastes de negro y rojo. Unos perímetros que cada vez se fueron haciendo más intensos en la pintura con un pulso que se agitaba con la entrada de más músicos para acompañar la guitarra del sueco. Ahí, el conjunto de Black Hate, fue el encargado de brindarle una nueva potencia y acompañamiento a lo exhibido por la mente maestra de Hypothermia.

Siempre con una energía que reveló las condiciones obscuras y gélidas en las que viven los escandinavos en parte del año, la banda formada en el año 2001 en Gotemburgo, Suecia, fue tomando caminos opacas, lentos y grises, que; con el paso del tiempo, tomaron intensidades agudas que emitieron la perdición del raciocinio humano y la aparición de herramientas de suicidio. Una línea de contraste que te brinda una sonrisa por una parte, mientras que por la otra, te recuerda hasta dónde puede llegar un corazón marchitado en sus últimas instancias.

Si pudieses escribir tu última memoria, su estilo te invita a que fuese el momento adecuado para tomar la pluma fuente Mont Blanc de color vino, sentir la texturas de las hojas donde escribirías con letra cursiva tus pensamientos más lúgubres, mientras bebes una taza de café negro, verificas que el pañuelo de tu saco esté en la mejor posición y brille de forma impecable, tu aroma sea inigualable en sus últimos respiros y el reflejo de la luz de tu estudio, donde haces la redacción, fuese lo último que vieses antes de tomar un cuchillo de la revolución francesa de tu colección y termines con tu vida cortando las venas de ambas muñecas.

Una velada acogedora para la tercera edición de Under The Razors, en donde el arte, tuvo su mejor exposición. Almas marchitas, flotaron en una corriente atormentada.

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