Alestorm en Sala Corona: Pirates & hooks!

Fotos: Ginger Uribe.
Crónica: David Kuri.

La noche de ayer en Sala Corona se llevó a cabo el concierto de la banda escocesa de folk metal, Alestorm, quienes enfocan su energía en tocar metal pirata y pintoresco. Y no lo digo porque tenga que ver con la fayuca, sino porque las temáticas de sus discos remarcan la vida de los piratas, los mares, el ron y la cerveza. ¡Oh sí!
La velada inició con dos bandas nacionales para calentar los motores, la primera agrupación, Morguth, apareció en el escenario a las 20:00 horas y puso a headbangear a los asistentes que ya se encontraban en el recinto con un folk medieval bastante interesante. Sonaron muy bien para ser la primera banda. La segunda en turno fue Pagan, quien se mostró a las 20:30 horas para tocar un poco más de folk con tintes vikingos. Un sonido menos puro, pero aun así, cautivador para los asistentes. Más adelante, a las 21:30 horas, una lona que exhibió un barco adornado con el nombre de la banda y un cocodrilo tomando el  sol sobre una dona de alberca, mostraron la primera cara del escenario que albergaría a Alestorm. Por si eso no fuese suficiente en la producción, montaron un gigantesco pato de hule en el centro del escenario. Esto iba a ser una fiesta total, se veía venir. En menos de lo esperado, Alestorm, comandados por el capitán Christopher Bowes, salieron a cantar canciones que alegrarían hasta el último rincón de Sala Corona e inclusive sus banquetas. Era fácil de identificar a Bowes, quien con su keytar y su falda escocesa puso a brincar de costa a costa para alborotar al público con temas como Keelhauled, Captain Morgan’s Revenge, Drink, Wenches & Mead, Shipwrecked y Hangover, 1714 (The Battle of Cartagena). También, tuvimos la oportunidad de deleitarnos con rolas de su último álbum de estudio, No Grave but the Sea. Temas como Alestorm, No Grave but the Sea y Bar and Imbiss, se hicieron presentes con una excelente ejecución. ¡Qué buen show dan en vivo, súper prendidos! De hecho, ni siquiera tendrías que ser su gran fan, para realmente apreciarlos y disfrutarlos al máximo de tan bien que lo hacen.
Dedicada a nuestro país, sonó México. Y para cerrar, Fucked with an Anchor hizo que todos los presentes levantaran su dedo medio en una imagen de furia total. Terminando el concierto, que tuvo excelente continuidad, Christopher bajó del escenario y se tomó fotografías con los asistente que se quedaron hasta el final para tener un recuerdo extra. Gran detalle de este músico. A este concierto el vamos a dar un 9 de calificación, bien valió la pena.

 

 

 

 

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