Victims en el Salón Bolívar: Victims in blood!

Fotos: Aztro Photography.
Crónica: Bruce Alexander.

Noche llena de caguamas, playeras negras, mohawks y greñudos chidos al por mayor. Todo era risa tras risa y cotorreo del coqueto, hasta que pasadas las 22:00 horas los suecos se apoderaron del compacto escenario del Salón Bolívar. Ahí, la gente empezó acercarse, algunos gritaron loqueras y tenían la mirada fija para ver qué hacían los europeos tras conectar su equipo y preparase para su ritual. Para nuestra suerte, estoy machos le pegan bien macizo y crudo al mero estilo del hardcore-punk-crust. No vinieron con payasadas e iniciaron recio el concierto.
Lo que les puedo decir con certeza, es que el concierto fue cortinas, agresivo, en tu cara y como deben ser los de estos estilos musicales: Sin dulzura. No se necesitó nada más, fue el momento para sudar y debrayar sabroso. Todo inició con Death Do Us Part, en donde los madrazos en la espalda se hicieron presentes desde el primera segundo. La banda se puso bien espumosa. Gareth Smith, fue probablemente el miembro más energético, ya que saltaba como rana, giraba y tocan con la mayor velocidad y precisión posible. De hecho, en varios momentos estuvo a punto de knockear con su lira a aquellos que estaban en primera fila sin darse cuenta. A Jon Lindqvist, tampoco podemos quitarle crédito algún con sus coros delirantes que eran marcados por la perdición de sus ojos. Hasta tiempo le dio para mandar besos a una fanática emocionada en primera plana. Toca bien chidito y a gran velocidad. Theft y Errors fueron unas rolas que prendieron el ambiente para continuar con la ola de calor y adrenalina. En ese punto, la audiencia te empezaba a jalar de la playera y si volteabas seguro recibías un golpe sorpresa en tu rostro. ¡Ya andaba candela en ambiente! ¿Qué más da? ¡Vaya al diablo, es hardcore!
Johan y Jon se tomaron momentos especiales entre canciones para agradecer a la gente y hacernos saber que se sentían felices al estar en México. El momento de la noche se lo llevó el bigotón de la banda al citar: “Esto es para el peor presidente que ha tenido los Estados Unidos”. Instantes después, empezó a sonar We’re Fucked. Más adelante, la banda se fue a descansar unos segundos antes de regresar para tronarse el tiro con rolas como Your Life is Red y My Eyes. La prendieron suave. La gente empezó a encimarse los unos contra los otros en un caos total. Algunos salieron volando como torpedos, gracias al sonido violento que provocaron los nórdicos. El sonido de esta banda fue tejiendo un brutal mensaje que nos dejó a todos deshidratados y bien mareados con la mejor medicina del mundo; la música en vivo. ¡Rifado el toquín de lunes!

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