Harlem Globetrotters: Pure magic from “B” to “L”

Crónica: José María Pérez.
Fotos: David Kuri.

Este fin de semana le dimos un giro a los conciertos y asistimos a un gran espectáculo que Zignia Live nos preparó, los Harlem Globetrotters en la Arena Ciudad de México. Padres, hijos, tíos, abuelos, amigos y un ambiente familiar, fueron los que vistieron un evento de entretenimiento, humor y mucho deporte. El show dio inició a las 17:30 horas del día de ayer, con la presencia de la mascota Globie en la cancha, quien invitó a niños voluntarios para jugar a las sillas musicales. El personaje no dejó de hacernos reír con su vena bromista entre los chiquillos y el público en general. Finalmente, una participante derrotó a Globie sentándose en la última silla cuando este se encontraba distraído. Más adelante tuvimos a tres voluntarios más quienes compitieron entre sí en un concurso de danza. Globie fue el juez y decidió que el concursante #3 ganó la competición, aun cuando el hombre juraba no saber bailar. ¡Vaya, vaya!
Instantes después, el show principal iniciaría y la escuadra visitante se hizo presente en su uniforme negro con una actitud ruda y seria. Su entrenador les exigió que le dieran una paliza a los Harlem Globetrotters, lo cual, generó el enojo y abucheo de los fanáticos presentes. La gente pedía a gritos el ingreso a la cancha de los coloridos de Harlem. Y así fue, con piruetas y dominios de balón, se presentaron ante sus más fieles seguidores. Con palabras en español del capitán, les recordó a los niños que lo más importante es la deportividad y el juego limpio.

Más adelante, destacó al capitán del equipo contrario, quien usaba una máscara negra y cada vez que anotaba una canasta sonaba el tema de la marcha imperial de Star Wars. En ese momento, nos dimos cuenta que ese hombre era la maldad encarnada (risas). Los primeros dos cuartos del duelo se lo llevaron los Globetrotters, la gente aplaudió cada vez que con múltiples acrobacias y acciones inesperadas, los Harlem anotaban en casi cada disparo que dirijan al canasto. Al medio tiempo, Globie apareció una vez más para deleitarnos con sus bailes al ritmo de la excelente selección musical. ¡Vaya loquillo!
En el tercer cuarto, el equipo rival casi dio la vuelta al marcador, pero no pudo en su totalidad y quedó detrás. Se presentaron más voluntarios a participar en la rutina de la comedia y se repartieron regalos oficiales del equipo de los Globetrotters entre los participantes. Para el último cuarto, el capital del equipo con camisetas negras, retó a los locales a anotar los últimos pases del partido, el #26 de los Harlem aceptó el reto y junto con nosotros contaron los pases y las anotaciones. Hubo algunas caídas y errores que casi le cuestan el partido a los formados en 1926, pero para bien, los buenos triunfaron. Para el último pase de la noche, un niño de la audiencia fue invitado a la cancha, le enseñaron cómo botar el balón, pasarlo por la espalda y anotar. Esa acción fue la diferencia de la noche, lo hizo como todo un campeón. Al final del partido, hubo grandes agradecimientos por parte de los jugadores de ambos equipos a la gente que asistió y el público también los ovacionó. No hubo quien no saliera Felipe y con tenis de este sano espectáculo.

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