Mother of All en Arena Monterrey: Diamonds & Gold!

Fotos: Aztro Photography.
Crónica: David Kuri.

El sábado 7 de octubre se llevó a cabo el Mother of All Rock Festival en Monterrey, Nuevo León, con un clima caluroso y brillante para un masivo al aire libre en excelentes condiciones.
Gente de todas las edades, disfrutaron un cartel de lujo que estuvo conformado por The Warning, Tyler Bryant & the Shakedown, Buckcherry, Vince Neil (Mötley Crüe), Alice Cooper y Def Leppard.
Las encargadas de abrir el festival fueron las niñas de The Warning. Tres hermanas regiomontanas que a pesar de su corta edad, tocaron 45 minutos como si ya tuvieran mucho tiempo en los escenarios. Tanto su baterista como su vocalista, traían una actitud de ensueño al mero estilo del hard rock. Sin dejarse guardado nada en la bolsa, dejaron todo en el escenario y la banda las reconoció con aplausos. A pesar de que el calor fue pesado por algunas horas, la cerveza corría por todos lados y el gran ambiente hizo olvidar todo. De un instante a otro, Tyler Bryant & The Shakedown, banda originaria de Nashville, agitó de forma natural las melenas de los asistentes al compás de su música con sabor a blues y hard rock. ¡Gratísimo sabor de boca su presentación! ¿Sabían que su guitarrista, Graham Whitford, es hijo del liro de Aerosmith, Brad Whitford? Ahora sabemos de dónde viene tan buen gusto por su música en general.

El tiempo pasaba y el sol no cedía, como tampoco los tragos de bebidas, aún así, los ánimos de la gente estuvieron a tope y la salida de los californianos de Buckcherry, se hizo presente para interpretar éxitos como Crazy Bitch, Lit Up y Sorry. Como siempre, Josh Todd coqueteó con su auditorio y las liras en llamas de Stevie D, no se hicieron esperar. Las altas temperaturas empezaron a caer y llegó el turno de Tesla, quienes enamoraron a propios y extraños con un hard rock clásico y espectacular. Su cantante, Jeff Keith, bailó por todo el escenario sin importarle nada en el camino, mostró una faceta sonriente y de movimientos bastante sensuales para todas aquellas damas presentes. Clásicos como Heaven’s Trail, No Way Out, Paradise Hang Tough, What You Give y Modern Day Cowboy, pusieron a todos a cantar y bailar, recordando que no hay edad para el rock and roll y esta banda es como los buenos vinos.
Luego llegó el turno de Vince Neil, quien a pesar de su notorio sobrepeso, sigue teniendo un carisma muy importante entre la gente. Puso a cantar a sus más fieles fanáticos rolas como Dr. Feelgood, Home Sweet Home y Girls Girls Girls, para recordar a la agrupación angelina. También cantó los covers de Whole Lotta Love de Led Zeppelin y Heaven and Hell de Black Sabbath en aquella era Ronnie James Dio.
Ya con el aire que refrescó el lugar y con la salida de la luna, una manta en el escenario con unos ojos tenebrosos que eran acompañados por unas arañas y sus telarañas del inframundo, dejó con las bocas abiertas a todos para uno de los momentos más esperados de este festival. De un instante al otro, el gran Vincent Damon Furnier, mejor conocido como Alice Cooper, apareció en el tablón para poner a cantar a todos con sus himnos No More Mr. Nice Guy, Billion Dollar Babies, Poison y I’m Eighteen. Solos impresionantes en la batería a cargo de Glen Sobel y rayos de fuego en la guitarra por parte de la hermosa Nita Strauss, enamoraron a cada ser vivo del lugar. Muñecas de porcelana, billetes volando, transformaciones macabras y hasta una decapitación con guillotina, el creador del shock rock hizo de las suyas como solo él sabe hacerlo.

Ese mono gigante en Feed my Frankenstein, ¡belleza visual! La actuación cerró con School’s Out, seguida de Another Brick in the Wall de Pink Floyd, la cual fue coreada por todos los asistentes en el recinto. Y como si no hubiese sido suficiente este suculento alimento, llegó la cereza del pastel con Def Leppard. Love Bites, Rock of Ages, Hysteria, Animal, Bringin’ on the Heartbreak y Pour Some Sugar on Me, sonaron increíble. La entrega y el corazón de Rick Allen en la batería, sólo demustran por qué es uno de los mejores músicos a pesar de sólo contar con un brazo. El estado físico de Phil Collen, fuera de serie: vegetariano y deportista. Visuales que recordaron la trayectoria de su carrera y pintoresco escenario que reflejó las calles de Hollywood, complementaron su impecable presentación. Para cerrar la noche, la banda nos deleitó con Photograph, la cual hizo que muchos de los asistentes soltaran una que otra lágrima de felicidad y melancolía. Sin duda alguna, el masivo que finalizó con una gran serie de fuegos artificiales que iluminaron el cielo de la capital regia, ha sido el mejor que ha transcurrido en el año.

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