Off Limits 2017 en Salón Sociales Romo: Holy illness!

Crónica: Lola La Trailera ¾.
Fotos: Angélica Rincón.

El día para tronar paellas llegó con la segunda edición del masivo Off Limits, que se realizó en las instalaciones del Salón Sociales Romo de la Ciudad de México. El revencito de punk y hardcore empezó desde temprano para dejar caer la primera ola de bandas.
Ahí, agrupaciones nacionales como Propia Actitud, Senda de Honor, Hellmaiztroz, Veritas y Gula, se aventaron un tiesto bien rayado con todo el mexican power que traen esos vatos. Después de unos sorbos alucinantes de cheluca, me limpié la frente y me acerqué más al escenario como pasaban los minutos para saber de qué se trataba el show de Providence, Slander y Down to Nothing. La netilla, si bien no las conocía a las tres a fondo, sí puedo asegurar que me dejaron un aliento tan fresco como cuando saboreas una pastilla de menta. La primera de ellas desenmascaró los madrazos de los karatecas presentes. Los hoomies de Slander le cayeron el cantico directamente desde Italia para mezclar suciamente punk con alta dosis de hardcore. Y qué decir de Down to Nothing. Los fulanos de barrieron al estilo de Richmond, Virginia. Tiempo después, empecé a saludar a más y más cabecillas y el turno para compartir el atasque se volvió chingón con la distorsión de Young and in the Way. Cara deformes habitaron un escenario que pudrió sus cimientos en una masacre de black, crust y punk. Ese güero bigotón que canta, se pone bien malito. ¡Tsague! Sworn Enemy y Death by Stereo, cascaron el caldo con gritones de ira y melodías que complementaban el licuado, respectivamente. Ya con ¾ de la playera bien sudadota y el bra escurriendo de adrenalina, Judge se lanzó para a la parte clásica del hardcore. ¡Chulada bien aterriazda! Luego, Good Riddance se fue mucho más light con su punk rock. De ese punk que te da descanso en un festival brutal y te deja tiempo para ir por unas chelas más mientras escuchas su música a todo dar. Y ahora sí, después de un segundo aire, se dejó caer en manjar de la noche, Integrity. Se pasaron de longanizer en vivo.
Si su último disco está bastante bueno, el show en vivo dejó congelados a todos con una presentación que hizo valer hasta el último centavo invertido. I´am the spell a todo volumen, sólo absorbió mi cerebro y lo convirtió en gelatina ácida. La garanta de Dwid Hellion, raspó como el aguardiente lo hubiera hecho en un alma virgen. La lira de Domenic Romeo no tuvo mouser, que riffs e interpretación más marrana de ese ñero. De lo más delirante a lo más espumoso y denso. ¡Mix de Dioses! Este show de Integrity, así como el que dio hace unos meses Russian Circles en nuestro país, los mejores del año, así de eggs. Para cerrar la brocheta de carne asada, la escuela de Suicidal Tendencies sentenció la noche con thrash metal y crossover. Nada más que agradecer sus clásicos y la presencia de Dave Lombardo en la bataca. Sweet as ice! ¡Puro desgreñado loco 4 ever, valió verdadero tuétano alfa! El fest raspó sabrosísimo en su segundo capítulo y continúa con una gran identidad como pocos masivos en el país.

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