Knotfest México 2016: From the nightmare to the bleeding! (Día 1)

Crónica: Bruce Alexander.
Fotos: La Chica del Bikini Azul.

Un fin de semana en Toluca era el plan ideal para el campechano de metaleros, punks y hardcoreros los días 15 y 16 de Octubre. ¿La razón? La segunda edición del Knotfest México en el Foro Pegaso. Personas que venían de diversas partes del globo se prepararon con la ropa adecuada, bastante bloqueador y toda la actitud para disfrutar de sus agrupaciones favoritas.
Todo comenzó el sábado 15 de Octubre. En el acceso se podía apreciar una estructura que mostraba dos carpas de circo y un payaso enorme con un estilo tétrico que caracterizó al festival. Mientras más te adentrabas en las instalaciones, podías ver a payasos con unos zancos gigantes, mimos y otras criaturas exóticas, juegos mecánicos, el divertido tiro al agua, el Museo Slipknot, food trucks y una vez más el Extreme Bungee. Al igual que en la edición pasada, se eligieron dos escenarios (Main Stage y Grey Stage) para la distribución de bandas.
En el escenario secundario estuvieron bandas como The Black Dahlia Murder, quienes tuvieron una gran recepción del público a pesar de que éstos no estubiesen tan familiarizados con rolas como Malenchantments of the Necrosphere, Nocturnal y I Will Return. La pandilla jamás dejó de alzar los puños, juntar las palmas o simplemente gritar con Toño. Posteriormente en el mismo escenario se mostró una lona del disco más reciente de DevilDriver, Trust No One. En aquel momento muchas personas llegaron para ver a la banda liderada por Dez Fafara y gozar de Daybreak y I Could Care Less, mismas que excitaron a sus más fieles seguidores.
Caminando hacia el Main Stage, llegué justo en el momento cuando Chevelle comenzaba su primera presentación en nuestro país. El trío de Chicago, Illinois, ejecutó Get Some, I Get It y Send The Pain Below. La banda formada entre familiares, brindó cientos de alegrías para quienes en algún momento jamás pensaron verlos en México. Sonaron muy bien, gran acierto en traerlos.
Después de ellos fue el turno para Disturbed, quienes también pisaron tierras mexicanas por primera vez. Toda la gente estaba observando la lona que mostraba los ojos y la sonrisa de The Guy, cuando comenzaron a tocar Ten Thousand Fists. Dicha rola, puso a más de diez mil puños en el aire. También se rifaron The Sound of Silence (cover de Simon & Garfunkel), donde demostraron gran calidad acústica. Instantes después, David Draiman solicitó que se armaran los circle pits. En Down With the Sickness valió rábano bien suave.
En otra página, Hatebreed hacía de las suyas en el Grey Stage, demostrando por qué son grandes referentes del hardcore. Toda la pandilla estaba saltando como ranas en rolas como To the Threshold, Looking Down the Barrel Of Today y Last Breath.
Fragmentos después, los caóticos cielos hicieron un llamado a El Reverendo. Marilyn Manson llegó para arrasar con toda la energía del mundo para interpretar sus grandes clásicos, se bajó del
escenario en algún momento, caminó por el pasillo entre la gente, les tocó sus manos y de forma esporádica, cayó al piso. Eso no lo detuvo para ponerse de pie al instante y continuar con un show lleno de obscuridad. Disposable Teens, Mobscene (con el intro de Moonage Daydream de David Bowie), Deep Six y The Dope Show rajaron la tabla.
El sol ya no estaba presente, pero todo se puso caliente nuevamente en cuanto Slayer retumbó el escenario principal. Se llevó el premio a lo más agresivo del sábado, vio volar como petardos a varios canijos que eran lanzadas en el moshpit al grito de guerra. Tom Araya nos preguntó en español si queríamos otra canción de amor o más música pesada. Todas las rolas armaron guamazos por doquier. Entre mis favoritas de esta ocasión puedo destacar War Ensemble, Dead Skin Mask y Angel of Death. Ver la cruz invertida encenderse en el escenario, ¡fue increíble!
Seguido de lo descrito, muchos se retiraron en cuanto Slayer terminó su show, otros se fueron al Grey Stage y los más chiquitos se quedaron en el escenario principal para ver de cerca el arribo de A7X. Mientras tanto, la escenografía de Avenged Sevenfold mostró la entrada de un castillo con tres portones de madera. En cuanto salieron, Nightmare sonó y los portones se volvieron pantallas gigantes. Posteriormente, la ejecución de Hail to the King dio paso a que la puerta central del castillo mostrara una esqueleto con corona y espada en su trono. ¡Súper cool! Seguido de esto fuimos los primeros en escuchar su nueva canción en vivo, The Stage, para que finalmente terminaran con A Little Piece of Heaven.
Los encargados de cerrar la primera fecha del fest fueron Meshuggah. Si bien tuvieron menos gente que A7X por diversas razones (no ser tan mainstream, etc.), esto no impidió nada de su show y lo convirtió en la mejor cena de la noche. Experimentados, frescos, tronadísimos y con toda la actitud de su djent/math metal, los suecos armaron un moshpit que nuca terminó de inicio a fin. La “pechuga” exhibió tracks como Clockworks, Bleed y Demiurge, para enloquecer a los metaleros más experimentados del masivo. ¡Se la reventó a todos, un cierre de lujo!

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