Razorrape, Warfuck y Anal Grind en el Salón Bolívar: Tocino a la BBQ

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Crónica: Bruce Alexander.
Fotos: Angélica Rincón.

El tupa tupa y el oink oink son los dos factores más importantes para la creación de un género divertido, agresivo y bizarro que incitan a todos a bañarse en grasa, carnitas y salsa de chile habanero. Eso, fue algo de lo que pudimos ver la noche de ayer en el Salón Bolívar donde tuvimos reunidas a tres bandas europeas representando a lo mejor del grindcore/pornogore.
La banda mexicana Into Sickness comenzó el show cuando el pajarito cucú le tiró un grito al vocalista Trix para demostrar su poderío vocal en el escenario. Ahí, el hombre que es bien reconocido por sus rastas saltó como conejo de cereal para cantar bien marrano. También, la banda deleitó a los presentes con sus rolas más conocidas y temas de un split que han estado grabando con Warfuck para esta gira 2016. Fue un detallazo ver cómo los Razorrape se pusieran a disfrutar el show de los mexicanos por 20 minutos.
En punto de las 23:00 horas, los suecos de Razorrape ya estaban enpuercados en su mente y listos para derramar dosis de suciedad a la audiencia. Así que sin pensarlo dos veces, empezaron con todo el desorden para que la bandita se pusiera alegre y a bailar como si fuera el chachachá.
No hay duda alguna que musicalmente fueron lo mejor de la noche, sobre todo su baterista Martin Schönherr, quien aplicó la chicharronera: bataca y chillidos de puerco al mismo tiempo. En la canción final, pidieron el apoyo del público para crear un enorme moshpit donde pudimos ver a muchas personas resbalarse y golpearse como marranillos en el lodo. Tras 14 canciones y 30 minutos de ejecución, se abrieron como lata de atún del escenario.
Para continuar con la mera elegancia directamente desde Francia, llegó el dúo Warfuck, quienes nos cambiaron el goregrind de la banda pasada por algo de grindcore. Por lo tanto, los pig squeals
disminuyeron y los gritos desgarradores retumbaron por todas las paredes del Salón Bolívar. En ese momento no se bailaba mucho, pero se mateaba sabroso con un trago en la manopla. Es poco usual ver a dúos que tengan tanta energía y creatividad, ellos inyectaron agresividad durante 25 minutos.
Para finalizar las presentaciones de los conjuntos del viejo continente, los bielorrusos de Anal Grind comenzaron un magnífico show, con su baterista bailando una canción súper techno y quitándose el pantalón lentamente para  quedar en calzoncillos. ¿Qué más resaltaba de él? Su erótica vestimenta: Una máscara y un arnés sadomasoquista. El vocalista también vestía arneses, un antifaz de látex color piel y un pentagrama invertido, mientras que el guitarrista usaba un bozal al mero estilo de Hannibal Lecter. ¡Tipazos!
De hecho, fue la banda que más sorprendió. ¿Quieres saber por qué? Para empezar, fueron los tíos con más conexión con entre la audiencia porcina (estábamos felices). ¡El guitarrista se tiraba al piso de una manera épica y tocó dos canciones entre la audiencia como un loquillo!
También, destaca que su show duró una hora y nadie se aburrió en ningún momento. Otro instante inolvidable, fue cuando invitaron a Dmitry Praskilevich, dueño de Coyote Records y vocalista de Membro Genitali Befurcator, para echar rock en el escenario. Lo tomó tan personal y, su complexión robusta no le ayudó mucho, que rompió unas maderas del escenario.
Ya se imaginarán, todo mundo se botó de la risa. Pero él mismo, se encargó de arrebatarnos aquella expresión facial para impactarnos con su feroz voz. Se rifó macizo el padrino. Después de un buen rato de estar en el Tupa Tupa Oink Oink 9, nos fuimos a casa con un tocino en mano y salsa BBQ para cocinarlo bien sabroso. ¿Más divertido? Imposible.

RazorRape 1

RazorRape 2

RazorRape 3

RazorRape 4

RazorRape 5

Warfuck 1

Warfuck 2

Anal Grind 1

Anal Grind 2

Anal Grind 3

Anal Grind 4

Anal Grind 5

Anal Grind 6

Anal Grind 7

Anal Grind 8

Anal Grind 9

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